Dios quiere hacer con nosotros una historia de salvación. Es una llamada a la que cada uno responde de manera particular. Desde nuestra libertad vamos respondiendo a lo que Dios nos va planteando; nos invita a vivir una relación de amistad con Él. Hemos sido hechos a su imagen y semejanza y llevamos en nuestro corazón un deseo de encontrarnos con Él. Esta amistad se va ensombreciendo con el tiempo: le damos el corazón a lo material y nos olvidamos de Dios, pensamos que todo lo que hacemos y conseguimos es por nuestras fuerzas, que todo eso que tenemos nos va a dar la felicidad y la salvación.
En la catequesis tomamos conciencia de la relación que Dios quiere tener con cada uno, descubrir la historia que ha hecho y está haciendo con cada uno, adentrarnos en su amistad para conocerle mejor. Con una actitud abierta, para recibir lo que nos tenga preparado.
En catequesis seguimos una metodología dinámica, motivadora, experiencial, participativa y transformadora que los lleve a la integración con la comunidad parroquial. Lo que se pretende es que lleguemos a una experiencia de Cristo y de la Iglesia en un ambiente de acogida. Se plantea un tema teniendo en cuenta la Palabra de Dios y hablaremos de cómo ese tema se puede aterrizar en la vida cotidiana, cómo se percibe desde la fe.
La misión de los catequistas es cuidar y fortalecer su vida cristiana.
Se lee y comenta el texto de Jeremías 18, 1-4.6
Preguntas para compartir:
¿Te sientes como el barro en las manos de Dios? ¿Por qué?
¿Qué situaciones en tu vida sientes que necesitan ser moldeadas o cambiadas por Dios?
¿Qué significa para ti que Dios pueda rehacer algo que estaba "estropeado"?
¿Estás dispuesto a ser moldeado por Dios, aunque eso implique cambios?
¿qué supone esto para tí? Una preocupación, una esperanza…
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