jueves, 16 de enero de 2025

EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO

 


Hay experiencias que marcan la vida. Es posible que todos hayamos vivido acontecimientos que rompen con una etapa y dan pie a otra. A veces ocurre sin esperarlo; otras, es un camino de años, de búsqueda, de confrontación... Eso pasa con Jesús de Nazaret. 

Cuando él llega a tu vida, cuando vives un encuentro con él, ya no se ven las cosas igual, ni se actúa de la misma manera, no se piensa igual. Esto puede acontecer de manera inesperada, como le ocurrió a san Pablo cuando iba camino de Damasco, que le hizo caer al suelo, y desde una luz deslumbrante le preguntó: Saulo, ¿por qué me persigues? o a san Mateo, sentado como todos los días en su mesa de recaudador, lo miró a los ojos y le dijo: Sígueme; o a la mujer de Samaria que acudía, como todos los días, a la hora sexta por agua, pero ese día había un hombre en el pozo y le pidió: Dame de beber.

Como les sucedió a estos hombres y mujeres les ha seguido sucediendo a muchos otros. Jesús de Nazaret sigue hoy entrando en la vida de quienes se abren a su presencia y están dispuestos a caminar en la fe, creyendo que verdaderamente él es el Hijo de Dios que se hizo hombre, trabajó con sus manos y amó con corazón de hombre. ¿Dejarías entrar a Jesús en tu vida y estarías dispuesto a caminar en la fe, creyendo en él?

Muchas personas lo acogían con gozo: entraban en el reino de Dios. Entonces se daban cuenta de que el reino de Dios es como una gran familia, en la que Dios es el Padre y todos los que forman parte de ella, son hermanos y hermanas de Jesús. Jesús pedía a todos que acogiesen el reino. A algunos los invitaba a que viviesen como él, que lo dejasen todo y lo siguieran: que fuesen sus discípulos.

De entre sus discípulos Jesús escogió a doce, a los que llamó apóstoles o enviados. Los escogió para que estuviesen con él y les confió su propia misión: hacer presente ya en esta tierra el reino de Dios. Mientras recorría pueblos y aldeas, Jesús fue enviando de dos en dos a los Doce con estas instrucciones:

Id y proclamad que está cerca el reino de Dios. Curad enfermos, limpiad leprosos, echad demonios. Dad a todos la paz.

También les decía:
El que os escuche a vosotros a mí me escucha. El que os rechaza a vosotros, a mí me rechaza.
Jesús edificó, sobre los Doce, el nuevo pueblo de Dios.

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