jueves, 28 de noviembre de 2024

LA PALABRA DE DIOS

 


Para esta catequesis se pueden ir comentando las dispositivas. Incluyen un video breve del Papa Francisco sobre la importancia de leer cada día la palabra de Dios. 

Después se puede compartir con estas preguntas, que aparecen en la presentación:

Preguntas para compartir

¿Qué significado tiene la Palabra de Dios en tu vida? ¿Cómo te ha ayudado a enfrentar tus problemas?

¿Tienes algún versículo o pasaje bíblico favorito? ¿De qué manera te ha ayudado?

¿Crees que las enseñanzas de la palabra siguen siendo relevantes hoy?

¿Has experimentado un momento en tu vida en el que un versículo o enseñanza de la Biblia te ha hablado directamente? ¿Cómo fue esa experiencia?

¿Qué desafíos encuentras al intentar vivir de acuerdo con la Palabra de Dios en un mundo que a menudo tiene valores opuestos?

¿Qué consejo le darías a alguien que está comenzando a explorar la Palabra de Dios por primera vez?

jueves, 21 de noviembre de 2024

BUSCAMOS A DIOS

 


En la catequesis anterior vimos como la persona busca a Dios porque tenía ha sembrado en el corazón ese deseo de encontrar plenitud en su vida y es un deseo que solamente Dios lo puede satisfacer. Hombres y mujeres hemos sido creados con la capacidad de responder al encuentro con Dios, a la invitación de Dios nosotros podemos responder acogiendo su llamada.

Leemos y comentamos Hechos de los apóstoles 17, 26- 28

Dentro de nosotros tenemos deseos de plenitud, de felicidad, estos deseos no son satisfechos nunca, siempre tenemos preocupaciones y dificultades.

con el día a día con todos los afanes que llenan nuestra vida muchas veces no somos capaces de pararnos a pensar ; nos metemos de lleno en las cosas de cada día y preferimos no pensar en lo que nos preocupa,  en los problemas. 

El ser humano aparte tiene un sentido religioso que nos permite percibir que hay algo por encima de todo lo creado, de todo lo material; algo que no podemos ver con nuestros ojos ni tampoco podemos pensarlo de manera plena pero tenemos una capacidad para poder escuchar a alguien que está por encima del mundo creado.

La iglesia se refiere a esto como la capacidad para escuchar la voz de Dios y para acoger y recibir esa invitación por parte de Dios. En el ser humano hay una inclinación a lo bueno, a lo bello a conocer la verdad y esto no es consecuencia ni de nuestra educación ni de nuestro ambiente sino que es algo que descubrimos que está en nosotros, alguien lo ha puesto y ese alguien es Dios.

El ser humano tiene deseo de Dios y este deseo ha sido sembrado por el mismo Dios para que nosotros lo busquemos. Da igual que estemos en la era digital; siempre falta algo, siempre echamos de menos algo y ese vacío que sentimos dentro solamente lo puede llenar Dios.

Pensamos que en nuestra cultura hoy en día hay muchas personas que no tienen deseo de Dios, que viven sin advertir ese deseo, que parece que no esperan nada de la vida o simplemente quieren vivir la vida; para ellos Dios parece una realidad indiferente. La iglesia lo que dice con respecto a esto es que son personas que también se interrogan acerca del bien, acerca de la verdad.  Son personas en las que el deseo de Dios no ha desaparecido del todo y se asoma también a sus corazones, son personas que se preguntan qué me puede hacer feliz, qué tengo que hacer para ser feliz, pero por distintos motivos no se acercan a intentar conocer a Dios o a buscar una respuesta a estos interrogantes que se hacen o intentan encontrar la respuesta en las cosas materiales. Lamentablemente también hay otras que no se hacen estas preguntas.

¿Dónde podemos encontrar a Dios? La iglesia nos propone mirar el mundo, mirar la creación, la tierra, el mar, la belleza del cielo, la naturaleza. También está la persona que puede mirar dentro de sí misma y darse cuenta de que tiene una sed de verdad y se cuestiona muchas cosas y es una búsqueda que nos impulsa a ir más allá, nos invita a conocer y a buscar dónde está la verdad. Y también está la fe, que nos lleva a conocer a Dios, a encontrarnos con él, a estar unidos a él, a estar abiertos a su acción en nosotros.

Dios desea ser nuestro amigo; quiere entablar con nosotros una relación de amistad y la fe es estar abiertos a ese diálogo, a esa amistad con Dios; no es huir de la realidad, buscar un refugio o ser sentimentales sino que implica conocer la buena noticia de Jesucristo, que quiere llegar a toda nuestra vida y hacernos criaturas nuevas, que conozcamos la verdad, que tengamos esperanza.



Preguntas para el diálogo en común (se encuentran en la presentación de diapositivas)


Para terminar se puede rezar el salmo 138

domingo, 17 de noviembre de 2024

LA EXPERIENCIA DE DIOS EN LA CATEQUESIS


 


 Dios quiere hacer con nosotros una historia de salvación. Es una llamada a la que cada uno responde de manera particular. Desde nuestra libertad vamos respondiendo a lo que Dios nos va planteando; nos invita a vivir una relación de amistad con Él. Hemos sido hechos a su imagen y semejanza y llevamos en nuestro corazón un deseo de encontrarnos con Él. Esta amistad se va ensombreciendo con el tiempo: le damos el corazón a lo material y nos olvidamos de Dios, pensamos que todo lo que hacemos y conseguimos es por nuestras fuerzas, que todo eso que tenemos nos va a dar la felicidad y la salvación.

En la catequesis tomamos conciencia de la relación que Dios quiere tener con cada uno,  descubrir la historia que ha hecho y está haciendo con cada uno, adentrarnos en su amistad para conocerle mejor. Con una actitud abierta, para recibir lo que nos tenga preparado.

En catequesis seguimos una metodología dinámica, motivadora, experiencial, participativa y transformadora que los lleve a la integración con la comunidad parroquial. Lo que se pretende es que lleguemos a una experiencia de Cristo y de la Iglesia en un ambiente de acogida. Se plantea un tema teniendo en cuenta la Palabra de Dios y hablaremos de cómo ese tema se puede aterrizar en la vida cotidiana, cómo se percibe desde la fe. 

La misión de los catequistas es cuidar y fortalecer su vida cristiana.

Se lee y comenta el texto de Jeremías 18, 1-4.6

Preguntas para compartir:

¿Te sientes como el barro en las manos de Dios? ¿Por qué? 

¿Qué situaciones en tu vida sientes que necesitan ser moldeadas o cambiadas por Dios? 

¿Qué significa para ti que Dios pueda rehacer algo que estaba "estropeado"?

¿Estás dispuesto a ser moldeado por Dios, aunque eso implique cambios?

¿qué supone esto para tí? Una preocupación, una esperanza… 

viernes, 11 de octubre de 2024

CATEQUESIS DEL CURSO 24-25

 

Ha quedado fijada la programación de catequesis de adultos de la parroquia. Este año como novedad utilizaremos el catecismo de adultos de la Conferencia Episcopal "Buscad al Señor". Es muy completo y contiene todo lo necesario para que los catecúmenos conozcan mejor su fe  y para que los catequistas estemos seguros de que daremos un buen curso de catequesis. 

Este catecismo está dividido en etapas: precatecumenado, catecumenado, purificación e iluminación y mistagogia; contiene los pilares básicos del Catecismo de la Iglesia Católica: creer, celebrar, vivir y orar.

Los temas están divididos en varias partes: cuentan con una pequeña introducción con un planteamiento con algunas preguntas y un versículo de la Palabra de Dios; después hay un comentario del que se pueden extraer conclusiones, puede dar lugar a algún pequeño debate dentro del grupo de catequesis, a la  exposición de puntos de vista, testimonios, puesta en común de experiencias, etc. Después aparece el tema propiamente dicho que viene a ser un resumen o breve exposición de lo que aparece en el CIC y se encuentra también la referencia del Compendio del Catecismo.

Después hay otro apartado llamado expresión de la fe en el que se mencionan tres puntos: liturgia, oración y vida cristiana y por último hay una reflexión de tipo cultural realizando una conexión entre la fe y la cultura en dónde se relaciona los puntos tratados con algún apunte cultural o literario.

En mi opinión, a este Catecismo de la Conferencia Episcopal se le puede sacar mucho partido si se profundiza en cada uno de los puntos y se comentan adecuadamente con la participación del grupo.

En este blog iré dejando las las actividades, las preguntas, puntos, vídeos, presentaciones, que veamos en mi grupo para apoyar los temas.

Espero que os sirva

martes, 16 de abril de 2024

CATEQUESIS SOBRE EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

 

El Concilio Vaticano II en su documento "Lumen Gentium" dice: "Por el Sacramento de la Confirmación (los fieles) se vinculan con más perfección a la Iglesia, se enriquecen con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la fe, con sus palabras y sus obras como verdaderos testigos de Cristo". (LG 11)

EL ESPIRITU SANTO

El protagonista del Sacramento de la Confirmación es la tercera Persona de la Santísima Trinidad.

Cristo en repetidas ocasiones prometió esta efusión a sus seguidores: "El Espíritu Santo les enseñará en ese mismo momento lo que hay que decir" (Lc.12,12) y lo cumplió el mismo día de la Pascua: "Dicho esto, sopló sobre ellos diciendo: Reciban al Espíritu Santo (Jn.20,22) y de una manera más notable en Pentecostés: "y quedaron llenos del Espíritu Santo" (Hch.2,4). Aquellos que se hicieron bautizar ese mismo día, recibieron a su vez el don del Espíritu Santo: "Dios les dará el Espíritu Santo". (Hch.2,38)

A partir de entonces, los Apóstoles en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los recién bautizados, por la imposición de las manos, el don del Espíritu Santo. La tradición cristiana ha considerado desde el principio dicha imposición de las manos como el signo primitivo del Sacramento de la Confirmación. Sin embargo, muy pronto para mejor significar la unción espiritual se añadió la unción con el óleo perfumado (Crisma). Precisamente el nombre de "cristiano" significa seguidor de Cristo, el "Ungido".

Los EFECTOS DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN son:

A) Aumenta la gracia recibida por primera vez en el Bautismo. 

B) Imprime carácter indeleble, somos marcados para siempre con el sello del Espíritu Santo, recibiéndola una sola vez.

C) Fortalece nuestra fe, Confirmación significa fortalecimiento, donde en efecto se fortalece la fe al recibirlo.

D) Este Sacramento nos da la fuerza para defender la fe, impulsándonos a colaborar en la santificación del mundo actuando como apóstoles en el medio donde vivimos.

¿PORQUÉ ADEMÁS DEL BAUTISMO ES NECESARIA LA CONFIRMACIÓN?

El Bautismo, que hace nacer nuestra alma a la Vida Divina y que nos hace miembros de la Iglesia de Cristo, es tan solo el principio. En el terreno espiritual, la Gracia Santificante se desarrollará con la recepción de los demás Sacramentos y la Confirmación produce en nosotros el crecimiento necesario para llegar a la madurez cristiana: el Espíritu Santo nos comunica sus siete Dones y nos hace adultos en la fe, capaces de dar testimonio de ella. Ciertamente ya desde el Bautismo Dios habita en nosotros con sus Tres Divinas Personas, pero en la Confirmación se nos da el Espíritu Santo con más abundancia.

LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO

Los Dones del Espíritu Santo son siete auxilios Espirituales que capacitan el alma para ejercitar las virtudes necesarias a la perfección cristiana. Estos siete Dones son: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad, Temor de Dios.

El Don de Sabiduría es el más perfecto de todos los Dones. El nos hace preferir los bienes celestiales a los terrenales y que encontremos así nuestras delicias en las cosas de Dios, de la Religión.

El Don de Entendimiento, nos hace comprender mejor las verdades de la Religión. Nos descubre el significado oculto de las Sagradas Escrituras. Comprender el significado de los Sacramentos y de las ceremonias de la Iglesia. Penetrar en los planes ocultos de la Providencia, en el gobierno del mundo y de los hombres, etc., etc. Quien tiene este Don, no piensa como los mundanos que el mundo está mal arreglado, sino que, por el contrario, admira en él, la Sabiduría, inteligencia y Providencias divinas.

El Don de Consejo nos da a conocer con toda prontitud y seguridad, lo que conviene para nuestra salvación y la del prójimo, de un modo especial en los casos más difíciles y decisivos. Este es el Don que Nuestro Señor prometió a sus Apóstoles con estas palabras: "Cuando jueces y gobernantes malvados, y enemigos de Dios los citarán para exigirles cuenta de su conducta y de sus obras de celo, no piensen cómo o qué tienen que responder, porque en aquella hora el Espíritu Santo les sugerirá lo que debes decir" (Mt.10,20). Fue este Don el que hizo a San Pedro contestar al Sanedrín cuando éste le ordenaba no predicar a Jesucristo: "Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hech.5,29)

El Don de la Fortaleza nos da la energía que necesitamos para resistir a los obstáculos que se oponen a nuestra santificación para resistir las tentaciones y no caer en pecado, para despreciar el respeto humano, para perseverar durante toda la vida en el cumplimiento del deber, en la vida cristiana. Es este Don el que nos da la fuerza para emprender sin temor ni vacilación, obras que miran a la mayor gloria de Dios. 

El Don de la Ciencia, no por supuesto de la ciencia profana, sino de la Ciencia de Dios, nos da a conocer el camino que debemos seguir para llegar al Cielo. Este Don nos hace ver todas las cosas en Dios, como creaturas suyas, como manifestaciones de su Poder, Sabiduría y Bondad infinitas. Por medio de este Don todas ellas vienen a ser para nosotros, como un reflejo de Dios. San Francisco de Asís, poseía este Don en alto grado, considerando todas las cosas creadas como hijas de Dios, veía en todas ellas otros tantos hermanos, el hermano sol, la hermana agua, la hermana oveja, etc., hasta la hermana muerte.

El Don de Piedad, despierta en el confirmado un afecto filial hacia Dios a quien podemos dirigirnos con toda confianza y una tierna devoción y prontitud para cumplir con nuestros deberes religiosos. Este Don hace que encontremos placer en las oraciones, y en las prácticas religiosas –que nos sacrifiquemos por Dios y por su Gloria, y –que recibamos todo como venido de la Mano de Dios, y nos abandonemos a sus manos como el niño se abandona a las de su madre.

El Don de Temor de Dios, inclina nuestra voluntad a un respeto filial hacia Él; nos aleja del pecado porque le desagrada y nos hace esperar en su poderoso auxilio. Pero entiéndase bien que este Don del Espíritu Santo, nada tiene de común con el temor al castigo de Dios por nuestros pecados. Este Don del Espíritu Santo nos inspira un vivo sentimiento de la grandeza y bondad de Dios y por lo tanto, sumo horror a las menores faltas; una viva contrición de éstas porque ofenden a un Dios tan bueno, un deseo vivísimo de repararlas con muchos actos de amor y sacrificio y en fin, suma diligencia de huir de las ocasiones de pecado.     

Puesto que la Confirmación ayuda a desarrollar y perfeccionar las gracias del Bautismo, es preciso que luchemos por mantener los frutos de este Sacramento mediante la oración al Espíritu Santo. Solo así seremos fuertes para confesar con entereza la Fe Cristiana.

IMPORTANCIA DE ESTE SACRAMENTO

Es cierto que sólo el sacramento del bautismo, es absolutamente indispensable para la salvación, pero la confirmación es necesaria para poder llegar a vivir con plenitud la vida cristiana. El Obispo llega a imponer las manos sobre cada uno de los confirmados, para transmitirles la plenitud de la fuerza del Espíritu Santo pidiendo para ellos los siete dones.

LA CELEBRACIÓN DE LA CONFIRMACIÓN

El rito de la confirmación tiene lugar en el desarrollo de la Santa Misa, después de la Liturgia de la Palabra, es decir cuando el Obispo termina su Homilía.

La liturgia del sacramento tiene tres momentos:

- Renovación de los compromisos bautismales. 

- Imposición de las manos: El Obispo extiende las manos sobre los confirmandos, repitiendo el gesto de los Apóstoles, que es un signo del don del Espíritu Santo. 

- Unción con el Santo Crisma: el Ministro del Sacramento de la Confirmación procede a la unción haciendo con el oleo santo la señal de la cruz en la frente de cada confirmando, mientras que pronuncia las siguientes palabras:

"Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo". El confirmado responde: "Amén". Luego añade: “La paz sea contigo”. Se responde: “Y con tu espíritu”.

Se termina la liturgia del Sacramento con la oración de los fieles, y se continúa con la Liturgia de la Eucaristía.